Capibaras
Por qué las capibaras son tan tranquilas

Las capibaras parecen tranquilas porque su manera de vivir les permite estarlo: andan en grupo, con muchos ojos pendientes; tienen el agua siempre cerca para escapar; se pasan el día comiendo hierba despacio y descansando; y aguantan que los pájaros se les suban encima a buscarles bichitos. Nadie ha medido la "tranquilidad" de una capibara, pero lo que sí se ha estudiado explica bastante bien esa cara de "todo bien". Y ojo: no siempre están tan tranquilas.
Viven en grupo, y en grupo se vigila mejor
Las capibaras viven normalmente en grupos de unas 10, con un macho dominante, una o más hembras, algunos machos más jóvenes y crías. En la temporada de lluvias pueden juntarse hasta 40, según el San Diego Zoo, que lo resume así: ayuda tener muchos pares de ojos pendientes de los pequeños.
Cuando hay muchos vigilando, cada una puede bajar un poco la guardia. Por eso en las fotos casi siempre sale alguna dormida en medio del grupo.
El agua es su salida de emergencia
Una capibara no tiene que correr más rápido que nadie: tiene el agua. Según el San Diego Zoo, puede quedarse bajo el agua hasta cinco minutos para esconderse de un depredador. Y tiene los ojos, las orejas y la nariz arriba de la cabeza, así que puede estar casi entera sumergida y seguir viendo, oyendo y respirando.
Un animal que sabe exactamente adónde huir no necesita vivir con los nervios de punta. Por eso las capibaras rara vez se alejan del agua.
Comen despacio y descansan mucho
Son herbívoras: una capibara adulta come entre 6 y 8 libras de hierba al día (San Diego Zoo). Comer tanta hierba lleva tiempo, y se hace sin prisa.
Un estudio de capibaras en una ciudad de Brasil encontró que se pasaban la mayor parte del tiempo en el agua o descansando, y que mientras más calor hacía, más se metían al agua (Teodoro y Aoki, Oecologia Australis, 2019). Si tu día es comer, mojarte y descansar, es fácil verse en paz.
Los pájaros las usan de estación de limpieza
En Brasil, varios pájaros buscan comida encima de las capibaras: les sacan garrapatas, les atrapan las moscas que se les paran y revisan su pelo. Los investigadores Ivan y Cristina Sazima documentaron jacanas, tordos y otras aves haciéndolo, y hasta capibaras que se quedaban quietas, "posando", para que un pájaro las limpiara (Sazima y Sazima, Biota Neotropica, 2010).
Para la capibara es un buen trato: alguien le quita los bichos. Para el que mira, es la imagen perfecta de un animal en paz.
Pero no siempre están tranquilas
Las capibaras son presas. Su principal depredador natural es el jaguar, y los caimanes, los ocelotes, las águilas arpías y las anacondas también las cazan, sobre todo a las crías (San Diego Zoo). Cuando se sienten amenazadas, esperan a que caiga la noche para salir a comer.
Ni siquiera con los pájaros son siempre pacientes: en el mismo estudio de los Sazima, una capibara grande se levantó y se fue después de que un caracará le arrancara una garrapata, y las más pequeñas se apartaron del pájaro.
Su calma no es que nada les importe. Es que saben dónde está el agua, quién vigila y cuándo conviene esconderse.
Lo que nos enseñan
Tal vez por eso nos gustan tanto: viven rodeadas de peligros y aun así se toman la tarde con calma, en grupo, sin soltar a las suyas. Si quieres verlas en su momento más tranquilo, mira cómo se bañan en agua caliente en Japón cada invierno: capibaras en aguas termales. Y si tienes una amiga capibarera, aquí hay regalos navideños de capibara.
Capy, nuestra capibara, es igual de tranquila, pero ella es un personaje, no un animal de verdad: siempre espera a su mejor amiga, Bara, que no para nunca. Conócelas aquí.



