Capibaras
Regalos de capibara para una amiga adulta

El mejor regalo de capibara para una amiga adulta no es el peluche número doce: es algo que le dé un poquito de lo que le gusta de ellas. Verlas de cerca, un rato de calma sin prisa, o un detalle bonito que pueda usar en la oficina sin parecer de la escuela elemental. Aquí van ideas para cualquier época del año, ordenadas según qué tipo de fan es tu amiga, y al final lo que no se regala nunca.
Para la que quiere verlas de verdad
Si vives en Florida, tienes una cerca. Gatorland, en Orlando, tiene un encuentro con sus capibaras en Flamingo Island, donde nadan y se tiran en la orilla con flamencos y tortugas. Así funciona hoy, según su página:
- Te apuntas en la mañana, al llegar, en el área de los animales para tocar (el petting zoo). No hace falta reservar, pero se llena: ve temprano.
- Los encuentros son por la tarde, en grupos pequeños.
- Los miércoles no hay encuentros. Ninguno.
- Los niños de menos de 12 años tienen que ir con un adulto que pague.
Revisa la página antes de ir, porque los horarios y los días pueden cambiar. El regalo es el día completo: la entrada, el encuentro y el almuerzo después, que es cuando te cuenta todo lo que vio.
Si no vive cerca de ningún zoológico, una adopción simbólica también funciona. Están explicadas en nuestros regalos navideños de capibara, y sirven igual para un cumpleaños.
Para la que necesita bajar el ritmo
Hay amigas que aman las capibaras porque son todo lo que ellas no pueden ser: tranquilas, sin prisa, metidas en el agua sin culpa. A esa amiga regálale un rato así.
- Un baño de capibara: sales, una vela y unas mandarinas para echar al agua, como las capibaras de Japón en sus aguas termales de invierno.
- Una tarde sin nada: un vale hecho a mano que diga "una tarde sin planes, yo me encargo de todo lo demás". Y cúmplelo.
- Una manta suave para el sofá, de las que dan ganas de no levantarse.
Si quieres entender por qué se ven tan en paz, aquí está por qué las capibaras son tan tranquilas.
Para el escritorio de la oficina
Para la amiga que se pasa el día en una silla y necesita algo que la haga sonreír entre reunión y reunión:
- Una figurita pequeña para el monitor. Pequeña de verdad: que no estorbe.
- Una taza con una capibara bien dibujada, no una caricatura con ojos gigantes.
- Una maceta en forma de capibara con una suculenta adentro, que aguanta aunque se le olvide regarla.
- Notas adhesivas o una libreta con capibaras, para las listas que nunca se acaban.
Para la que quiere llevarla puesta, pero discreta
Una adulta quiere su capibara, pero no en una camiseta gigante para ir al trabajo. Lo discreto funciona mejor:
- Un pin de esmalte para la cartera o la chaqueta de mezclilla.
- Medias con capibaras, que solo se ven cuando se quita los zapatos.
- Un colgante pequeño o unos aretes, para la que usa prendas todos los días.
Un cuadro de una capibara que va camino a verte
Nosotras hacemos cuadros de Capy y Bara. No son capibaras de verdad, son personajes: Capy es grande y tranquila, y Bara no se queda quieta nunca. En el cuadro de la foto, Capy camina despacio bajo las palabras "Wherever you are, slowly but surely, I'm on my way." Le pones su nombre, escoges el color, y lo recoges el mismo día en una tienda cerca de ti, o lo enviamos gratis a cualquier dirección en los 50 estados. Mira los cuadros.
Lo que no se regala
Una capibara de verdad. Ni de cumpleaños, ni de sorpresa, ni "porque ella siempre quiso una". El San Diego Zoo explica que necesitan agua donde nadar para estar sanas y que en la naturaleza viven en grupos de unas 10. Una sola, en un apartamento o en un patio, no está bien. Además, en muchos lugares tenerlas en casa tiene reglas o no está permitido. Quiérelas de lejos y llévala a verlas.
Lo que parece para niños. Si tu amiga tiene 35 años, una mochila de peluche gigante probablemente se quede en el clóset. Si de verdad quiere un peluche, aquí te explicamos cómo escoger uno que sí parezca una capibara.
Para la tarjeta
Te regalo esto para que tengas un día de capibara: nada urgente, todo tranquilo.
Eres la persona más calmada que conozco, menos cuando ves una capibara.
Las capibaras nunca andan solas. Tú tampoco, mientras yo esté.
Y si tu amiga es más Capy o más Bara, lo puede averiguar en el quiz.



